
SAMĀDHILAND
Es el nombre de mi espacio físico en Úbeda y la segunda etapa de una aventura que comenzó en 2013 bajo el nombre de Dharma.
POR QUÉ NOMBRÉ DHARMA Y DESPUÉS SAMĀDHILAND A MI ESPACIO DE TRANSFORMACIÓN EN ÚBEDA
Ambos son términos que vienen del sanscrito, un idioma de orígenes muy antiguos en la India.
DHARMA
Tiene muchos significados en el crisol de culturas y tradiciones que se funden en la India. Algunos de ellos: 1.- La consecuencia de las buenas acciones que realizamos. Desde ese punto de vista, el karma es la consecuencia de las malas o desafortunadas acciones que emprendemos. El matiz que más me gustó en la decisión de nombrar DHARMA al espacio, era algo así como: estar en el lugar indicado y en el camino de tu misión de vida. Estar alineado con tu propósito.

Tras 12 años de recorrido en DHARMA, sentí que no estaba tan alineada, ni tan en propósito como quería, y de hecho algunos acontecimientos y un pequeño problema de salud, ya subsanado (que resultó una vivencia muy interesante para mí y que seguramente compartiré más tarde en alguna otra entrada del blog), me llevaron a replantearme la forma de llevar Dharma y en 2025 hice algunos cambios además del nombre.
SAMĀDHILAND
Samādhiland es una palabra compuesta y un invento mío al hacer esa mezcolanza Indú - Inglesa. Samādhi - land.
Land: en inglés significa territorio, espacio, parcela de tierra. Y como verbo aterrizar, desembarcar.
Samādhi: Es el estado de consciencia, de amor, de presencia, más elevado.
Estado en el que la consciencia individual se funde con la consciencia cósmica, con un sentido de unidad con lo divino. (Paramahansa Yogananda: "Autobiografía de un yogui".1946)

Una de las conclusiones en estos años de recorrido, ofreciendo en mi espacio multitud de actividades, terapias, herramientas de autoconocimiento y consciencia es que para avanzar es tan necesaria la energía más terrenal como la más sutil.
El concepto es aterrizar lo elevado, lo sutil, lo divino en el cuerpo, en la Tierra. Así mismo integrar ambas energías en uno mismo.
POR QUÉ DEL SÁNSCRITO
Es el idioma que me cambió la vida por completo aunque tardé años en darme cuenta de la dimensión que tuvo en mi transformación todo lo aprendido en esos términos. El sánscrito es el idioma utilizado para nombrar muchos de los conceptos y técnicas originarias de la india y de la práctica y filosofía yogui.
En occidente recibimos esos términos como transliteraciones pues la grafía difiere de la nuestra. Mira un par de ejemplos:


Tras una gran crisis personal, viví 5 años en Argentina con un grupo de maestros yoguis de origen rumano en su mayoría, aunque había maestros de otras partes del mundo como Hungría y Dinamarca.
Fue una etapa muy intensa, en algunos momentos muy dura y tremendamente provechosa. Mi objetivo de aquella época era encontrar lo que yo llamaba "la universidad de la vida". No sabía cómo lo iba a lograr, sólo sabía y sentía que me vendría bien caminar un rato, lejos de casa y sola. Y aunque comencé buscando desde mis inquietudes más amadas como la danza y el teatro, lo que encontré en la enseñanza del Yoga Esotérico Integral que se cruzó "casualmente" en mi camino, fue mucho más profundo de lo nunca hubiera imaginado en esa búsqueda, y la respuesta a mi desorientación y tristeza del alma que me había hecho tocar fondo en aquellos días.

Cuando volví a España mi visión había cambiado completamente y mis pasos se redirigieron ahora, sin olvidar el arte, al auto-conocimiento y la expansión de la consciencia. Realmente esos años de buceo en el yoga, sus prácticas, su sabiduría, su filosofía, su ambiente entre maestros, ashrams, escuelas de yoga, compañeros de camino y sus términos en sánscrito constituyeron para mí una auténtica universidad que sumó mucho a mi búsqueda.



